Gabinete de psicólogos IBBGabinete de psicólogos IBB

Comportamiento violento de los homicidas de pareja



En los casos de homicidio de pareja contra la mujer se ha comprobado que los comportamientos violentos del victimario pueden causar una muerte  premeditada en la víctima o por el contrario causar una muerte de carácter expresivo comprendida por sentimientos de ira, dificultad en el control de impulsos y expresión de afecto, tal y como señalan Company y Soria (2015), existen dos tipos de comportamientos violentos en el homicidio de pareja:
Violencia expresiva: Compuesta por la esfera emocional, ira inducida por amenazas, discusiones, insultos, agresiones físicas o fracasos personales. En este tipo de violencia, se adopta un ataque físico extremo contra la víctima con el fin de hacerla sufrir. La conducta llevada a cabo en la escena del crimen es sin premeditación debido a la carencia de control de impulsos, caracterizándose por la impulsividad, ausencia de control, fuerte excitación emocional y una relación de familiaridad o cercanía emocional con la víctima.
Violencia instrumental: Se caracteriza por ser fría emocionalmente, más planificada y calculada, surge del deseo de poseer el estatus o propiedades de la víctima. En este caso la víctima es un medio para obtener un objetivo y beneficio personal.
Para distinguir ambos tipos de violencia Company y Soria (2015) seleccionaron una muestra de 322 casos de homicidio y asesinato consumado o en grado de tentativa cometidos entre miembros de una pareja, procedentes de sentencias firmes dictadas por la Audiencias Provinciales de las Comunidades Autónomas españolas y/o el Tribunal Supremo entre los años 2000-2010. En el resultado de la muestra analizada se verificó que el 55% de casos presentaron una violencia valorada como expresiva. El 27% de casos presentaron una violencia valorada como instrumental y en el 18% de los casos presentaron una violencia indeterminada. Según Company y Soria, (2015): los resultados hallados son similares a los estudios desarrollados en distintos países, pues se muestra el predominio de comportamientos expresivos en homicidios entre los miembros de la pareja sin existir diferencias significativas en función del sexo de los agresores. Los autores han comprobado que los homicidios de pareja se caracterizan mayoritariamente por tener una sola víctima, ser impulsivos y situacionales, cometerse por parte de personas que reaccionan agresivamente a determinados estímulos, por no haber planificación y formar parte de reacciones emocionales ante situaciones adversas o conflictos derivados de la interacción interpersonal con la víctima.
Echeburúa y Amor (2010), también han estudiado las diferencias entre comportamientos expresivos e instrumentales e indican que ambos tipos de violencia pueden ser domésticas, aunque enfatizan en mayor medida la violencia expresiva en el contexto doméstico. Para Echeburúa y Amor (2010), la violencia expresiva es una conducta agresiva motivada por sentimientos de ira, la pareja agresora o violenta tiene dificultad para controlar los impulsos o expresar los afectos, mientras que la violencia instrumental se distingue de la expresiva por ser una conducta planificada que expresa insatisfacción pero no genera sentimientos de culpa.
Sin embargo Tedeschi y Felson (1994); Medina (2002) consideran importante la violencia instrumental ya que la conducta violenta puede parecer impulsiva e irracional, pero los seres humanos son capaces de inhibir su respuesta si anticipan que los costes serán elevados. La violencia es una conducta programada, o que sigue un guion, para entender el proceso de toma de decisiones en el contexto, los individuos otorgan valor a los resultados y también a los medios que se usan para obtener dichos medios (Tedeschi y Felson, 1994). En los casos de violencia contra la pareja, el agresor puede comportarse violentamente para obligar a la pareja a hacer, o no hacer algo, es decir actuar premeditadamente utilizando el medio para alcanzar el resultado deseado. Por lo tanto, el homicida puede racionalizar y decidir emplear la violencia. Según Gelles (1983); Medina (2002), la teoría del intercambio social propuesta por Gelles explica la violencia en la pareja y combina elementos de la teoría de la elección racional y de la teoría del control social a partir de dos principios: 1º los hombres son violentos en el hogar si los costes de la violencia no exceden los de sus recompensas. 2º la gente usa la violencia cuando no existen controles sociales que eviten semejante patrón conductual. En este sentido Dobash y Dobash (1998); Medina (2002), señalan que la violencia es como un acto intencional que se ejecuta para obtener unos fines determinados que se encuentran enraizados en la vida cotidiana y están vinculados con las normas y expectativas de conducta de tipo desigual que se generan entre hombres y mujeres en el contexto de todas las relaciones de pareja.
A modo de síntesis, es importante destacar que no existe un único tipo de violencia en los homicidios de pareja, más bien existen algunas modalidades de comportamientos violentos, desde los más impulsivos hasta los más calculadores. Tal y como señalan los autores de este apartado la violencia puede ser instrumental o expresiva pero otras veces una mezcla de las dos. En este sentido considero que cualquier persona adulta homicida o no homicida y con plena capacidad para razonar conoce las consecuencias de matar a otra persona, pero los homicidas de pareja aun sabiendo que los pueden descubrir, capturar y encarcelar cometen el delito, y luego algunos se suicidan, otros se entregan y otros son descubiertos (blog personal del País Vasco, 2016). Por lo tanto para un homicida es más fuerte el impulso del momento o la decisión de acabar con su contraria que el de supervivencia personal.

0 comentarios: