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El victimario de violencia de género


Al igual que no existe un perfil único para detectar una posible víctima tampoco lo hay para detectar al victimario o agresor. Los autores Ortiz, Martínez, A. y García, García, E. (2008) argumentan que la personalidad del victimario que actúa violentamente contra una mujer en su relación de pareja tiene una biografía y experiencia de vida única con patrones de afrontamiento adecuados o inadecuados, racionales o irracionales y todo ello aplicado en diferentes contextos, esta es la razón por la que difícilmente se puede determinar un único perfil para el victimario.
Aunque la evidencia empírica demuestra que si existen diferentes perfiles o tipologías de victimarios, tal y como se puede apreciar en distintas investigaciones. Barria, Muñoz y Blagadi L. (2013) clasifican y sintetizan dos o tres perfiles (maltratadores solo violentos con sus familias, maltratadores violentos generales y un grupo intermedio de maltratadores ciclotímicos o emocionalmente inestables) en función de los resultados hallados por otros autores.
Otras tipologías citadas en Barria, Muñoz y Blagadi L. (2013) son las estudiadas por:
Holztworth-Munroe y Stuart (1994), fueron de los primeros que comenzaron a trabajar con hombres agresores y sus familias a partir de las experiencias clínicas.
Amor, Echeburúa y Loinaz (2009), consideran la importancia de herramientas como el MMPI y MCMI para poder establecer perfiles diferenciales psicopatológicos y de los trastornos de la personalidad en los hombres agresores.
Dutton y Golant (1997) quienes separan tres categorías (Tipo A: Maltratador básico, tipo B: Maltratador Hipercontrolador y tipo C: Maltratador psicópata).
Gottman y Levenson (citados en Quinteros y Carbajosa, 2008), midieron la respuesta cardiaca de los hombres golpeadores, en reposo y durante un conflicto, identificaron dos grupos Maltratador Tipo I o Cobra, y maltratador Tipo II o Pitbull, señalan que se produce un “ensamblaje fisiológico” el contagio de la aceleración fisiológica del uno al otro, es decir las emociones negativas que predominan en los hombres son la ira y el desprecio mientras que en la mujer son el miedo y la tristeza.
Johnson y Ferraro (2000), han postulado hasta cinco tipos de relación violentas a partir de los perfiles de hombres agresores; La violencia de pareja común, cuando hay un máximo de dos incidentes violentos. El terrorismo íntimo, patrón general de control y manipulación. La resistencia violenta, una pareja se convierte en el control o miedo mientras que el otro puede responder con la violencia en defensa propia. El control violento mutuo, ambas partes utilizan la violencia para controlar unos a otros en un entorno específico. Disfórico-límite de la violencia, implica a una persona necesitada y emocionalmente dependiente y un tipo de agresor “pitbull”.
De acuerdo con las diferentes tipologías de agresores, Loianaz, I. Echeburúa, E. y Tottubia, R. (2010) también desarrollaron un estudio específico sobre la tipología de agresores contra la pareja en prisión con una muestra de 50 sujetos internados por violencia contra la pareja de un centro penitenciario español. Los autores evaluaron en cada uno de los sujetos; la autoestima, la ira, las distorsiones cognitivas, los trastornos de la personalidad, la frecuencia y tipo de violencia. El análisis de la evaluación separa a dos tipos de agresores: “violentos con la pareja/estables emocionalmente/integrados socialmente” se caracterizan por una violencia al ámbito de pareja, tienes más autoestima, menos distorsiones cognitivas, mayor control de la ira, abusan menos del alcohol y menos antecedentes penales a diferencia del otro tipo de agresores “violentos generalizados/poco estables emocionalmente/no integrados socialmente” la violencia se extiende más allá del entorno familiar, presentan más alteraciones de la personalidad, más distorsiones cognitivas, más antecedentes penales y abusan más de las drogas, es un perfil con mayor grado de peligrosidad que el anterior.
Otra de las investigación de Echeburúa, E. junto con Amor, P. J. (2010) especifican las características habituales y psicopatológicas de las diferentes tipologías de agresores contra la pareja; el 74% de los agresores que solo son violentos en el hogar ejercen la violencia en solo en casa y cuyos desencadenantes son el abuso de alcohol, los celos patológicos y las frustraciones fuera del hogar, mientras que el 26% ejercen la violencia en casa y en la calle, han sido maltratados en la infancia y tienen ideas distorsionadas sobre la violencia. En cuanto al perfil psicopatológico el 55% de los agresores presenta un déficit en habilidades interpersonales, carencias en el proceso de socialización que producen déficit en las relaciones interpersonales y emplean la violencia como estrategia de afrontamiento, en último lugar se sitúan el 45% de los agresores que carecen de control de sus impulsos, manifiestan episodios bruscos e inesperados de descontrol con la violencia, poseen mejores habilidades interpersonales y tienen conciencia de la inadecuación de la violencia como estrategia de afrontamiento. 
El autor Dutton (1999) citado en (Barria, Muñoz y Blagadi L, 2013) señala que “los hombres son una pieza clave para tener una mejor comprensión del fenómeno de la violencia doméstica, porque es la parte que perpetra el 85% de esta independientemente de la forma de unión de la pareja”.
Por último, se va a sintetizar los datos más característicos del victimario recogidos en el informe sobre víctimas mortales de la violencia de género y de la violencia doméstica en el ámbito de la pareja o expareja en el 2013 presentado por el Consejo General de Poder Judicial, se trata de los resultados estadísticos relacionados con el perfil del agresor, su nacionalidad y su respuesta ante la agresión. El 72% de los presuntos agresores son españoles y el 28% extranjeros, mientras que afortunadamente el 70,4% de los presuntos agresores son detenidos inmediatamente después de la comisión del delito.





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